
Es algo que desde el mismo comienzo de esta generación se ha venido tomando como una verdad universal, que Xbox One está un pelín por debajo de PS4 en potencia gráfica y por eso los resultados que se pueden obtener necesitan de un mayor trabajo por parte de los desarrolladores para alcanzar los niveles que se pueden experimentar en la máquina de la competencia de Sony.
Una oferta de trabajo
La liebre ha saltado de la manera más ¿tonta? posible, al analizar la lista de trabajos que ofertan los de Redmond y donde parece que están buscando a un manitas capaz de sacarle todo el juego posible al hardware de Xbox One.
Concretamente, Microsoft busca a un ingeniero de software que sea capaz de preguntarse siempre “vaya, eso lo podríamos hacer mejor” y que se centre en exprimir al máximo el rendimiento del hardware en colaboración, no solo con los trabajadores de la propia compañía, sino también de las ‘third parties‘ para ayudarles a obtener el mayor rendimiento posible de sus máquinas.

Un viejo anhelo
No son nuevas estas inteciones de Microsoft con su ‘next-gen‘ y ya desde hace meses se viene especulando con esta posibilidad. La más real de todas ha sido la liberación que ha supuesto para Xbox One quitarse de encima Kinect, un periférico al que debía dedicarle algunos recursos y que una vez liberados podían ayudar a dar un mejor rendimiento a la consola.
De momento todo esto es más un deseo que una realidad, pero son tantas las veces que ya lo hemos escuchado que no nos queda dudas de que Microsoft está buscando la forma de mejorar el potencial gráfico de su Xbox One.