Ford Nucleon: el vehículo de energía atómica que nunca vio la luz

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La llegada de la era nuclear trajo consigo nuevos horizontes dentro del mundo de las armas y la guerra. Ya no solo se trataba de una carrera armamentista, sino también nuclear; grandes potencias del mundo buscando innovar tras haber visto lo sucedido en Japón. Es así como el presidente Eisenhower buscó una manera de dar una nueva perspectiva que favoreciera un proceso de paz entre naciones. Es así, como la compañía Ford toma esto como una oportunidad para introducir esta tecnología a sus vehículos, presentando un modelo bajo el nombre de Ford Nucleon.

A pesar de esto, la energía nuclear seguía pareciendo una amenaza, y con esto se crea el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de tal manera de direccionar la implementación de la energía nuclear con fines industriales y controlar su manejo inadecuado para armamento nuclear, llevando a la tensión internacional. Sin embargo, a pesar de muchos esfuerzos, fue muy difícil evitar este hecho.

Pero los planes de proyectos de tecnología atómica siguieron adelante, de la mano de los gobiernos de distintas naciones y compañías privadas, lo que llevó a la aparición del Ford Nucleon.

El Ford Nucleon buscaba innovar el mercado automotriz

Cuando Ford se planteó la idea de este vehículo, partió del uso de la propulsión nuclear que formaba parte de los portaaviones y submarinos. Es así como el desarrollo del Nucleon se centró en adaptar esta tecnología en los autos de uso cotidiano por las personas. La intención era presentar una alternativa más ecológica, que a la vez fuera rentable para los usuarios; era el momento de dejar atrás a las estaciones de servicio para cargar combustible.

Contaba con un diseño modular que utilizaba un reactor nuclear, que se encargaría de alimentar dos turbinas de vapor. En el caso de estas, una estaba destinada a formar parte sistema de las ruedas, mientras que la otra se encargaba del control de otras características del vehículo. Para el tema del combustible, se pensó en paquetes de energía reemplazables; estos contaban con una vida útil extensa, aunque no igual a la del Ford Nucluon, lo que hacía que fuera necesario cambiar los paquetes en algún momento.

La radiación s un problema bastante reconocido en la energía nuclear; y para asegurar que las personas estarían a salvo, la cabina se ubicó en la zona delantera. También se utilizó un blindaje de plomo para proteger a los ocupantes. Pero aunque fue pensado para formar del mercado automotriz, nunca llegó a ser más que un modelo conceptual de una idea revolucionaria para la época. Se llegó a considerar como un producto de alto riesgo, aunque siempre será recordado como un vehículo futurista.

Fuente| Gizmodo

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